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Francia. Entrevista al compañero Jean-Marc Rouillan“Si los enfrentas permanentemente eres más libre que si te olvidas de que lo esencial es el enfrentamiento.”

(Desde los compañeros de Liberación total en colaboración con “Rebelión de las Palabras”)

RouillanAlgo sobre Jean-Marc Rouillan

Militante anticapitalista francés miembro fundador del grupo Action
Directe, condenado en 1987 por la justicia francesa a prisión perpetua
por su participación en el asesinato del director general de Renault,
Geoirges Besse, y del general René Audran.

Durante los años 1970 Rouillan participó en España en la creación del
M.I.L (Movimiento Iberico de Liberación), y de los GARI (Grupos de
Acción Revolucionaria Internacionalista), organizaciones de agitación
armada que formaron parte del movimiento obrero clandestino
antiautoritario en el área de Barcelona y en el sur de Francia.

En 1979 es uno de los fundadores de Action Directe (producto de la
unión de los GARI y los NAPAP, Núcleos Armados por la Autonomia
Proletaria) y es arrestado por primera vez en 1980 en compañía de
Nathalie Ménigon. Tras la investidura de Francois Mitterrand como
presidente de la República, Rouillan se benefició de una amnistía
presidencial el 81 y fue liberado junto con los otros militantes de
Action Directe y de los GARI, y luego decidió pasar a la lucha armada
constituyendo una célula de ataque junto con Ménigon, Joëlle Aubron y
Georges Cipriani.

Las acciones violentas de la célula de Rouillan comenzaron el 82 con el
asesinato de Gabriel Chahine, un confidente de la policía que colaboró
en su detención en los 80, y culminó con el asesinato del general René
Audran, en 1985, y el del presidente director general del la empresa
Renault, Georges Besse el 17 de Noviembre de 1986, a raíz de un despido
masivo de miles de trabajadores de las fábricas de la empresa.

La célula fue capturada el 21 de Febrero de 1987 en el departamento de
Loiret. Estos asesinatos trajeron a Rouillan y sus compañerxs una
condena a prisión perpetua, no obstante combinada en su caso con una
peine de sûreté o período de seguridad de dieciocho años.

En prisión, Rouillan sigue sin renegar de sus convicciones y se
reivindicá como prisionero político. Apoyando a sus compañeros mediante
huelgas de hambre y escritos. Es autor de diversos libros, sobre
recuerdos de sus años de lucha con sus compañeros de los GARI, crónicas
carcelarias y recopilación de textos en los que denuncia las
condiciones de vida en las prisiones francesas. En su obra Lettre à
Jules, Rouillan se dirige a Jules Bonnot, de la Bande à Bonnot, grupo
de activistas anarquistas que a principios del siglo XX se distinguió
por asaltar distintos bancos “expropiando para la causa anarquista”.

El 26 de Septiembre del 2007 un tribunal de París le concede el régimen
de semilibertad y el 17 de Diciembre es trasladado al centro de
semilibertad de Marsella. Ese mismo día sale por primera vez a la calle
tras 21 años de prisión.

Durante su encarcelamiento escribió regularmente en el periódico
francés mensual de crítica y experimentación social CQFD, abreviatura
de “Ce Qu’il Faut Dire, Détruire, Développer” (Lo Que Es Necesario
Decir, Destruir, Desarrollar), donde distintos movimientos sociales
abordan temas como la precariedad laboral, la okupación, el ecologismo
o las condiciones de presxs en las cárceles.

El 30 de Octubre del 2008, el semanario L’Express publica una
entrevista con Rouillan en la que, a la pregunta sobre si se arrepiente
del asesinato de Georges Besse, responde: “Tengo prohibido expresarme
sobre eso… Pero el hecho de que no me exprese ya es una respuesta. Pues
es evidente que si escupiese a la cara de todo lo que hicimos podría
expresarme. Esta obligación de silencio nos impide también hacer un
verdadero balance crítico de nuestra experiencia”. En opinión de la
fiscalía de París estas frases infringen la prohibición, que forma
parte de su régimen de semilibertad, de hacer declaraciones que se
refieran a los hechos. Algo por lo que Jean-Marc Rouillan fue
condenado, suspendiendo su semilibertad de forma preventiva el 2 de
Noviembre del 2008.

El 19 de Mayo de 2011, después de 24 años de prisión, Jean-Marc sale
nuevamente de la cárcel con semilibertad. Donde tiene la obligación de
llevar una pulsera electrónica, tener un trabajo y con parte de su
salario indemnizar a las viudas René Audran y Georges Besse. También
tiene prohibido hablar de lo que hizo, hace más de dos décadas, ni de
por qué lo hizo. Después de un año en semilibertad pudo acceder al
regimen de libertad condicional, bajo condiciones que él mismo menciona
en la entrevista.

A continuación la entrevista publicada en la revista libertaria “pèsol
negre” n°59 (noviembre-diciembre 2012), realizada en Agosto de este
año.

En un lugar de Provenza (Francia) vive un legendario guerrillero,
sobreviviente de muchas batallas. Jann-Marc Rouillan formó parte del
núcleo fundador de varios grupos autónomos y armados. Ahora con unos
sesenta años se encuentra en libertad condicional, tras cumplir un
cuarto de siglo en prisión, diez de los cuales en aislamiento. Vive en
un casa en lo alto del pueblo, soleado, con vista a los Alpes. No puede
hablar de Action Directe y de las acciones por las que fue condenado.

Nos alegramos de verte fuera de la prisión. ¿Cómo te va la vida fuera?

No lo sé. Bueno, esa no es una pregunta fácil. No lo puedo decir,
porque lo esencial de la vida de las personas ¿qué es?, ahora soy yo el
que te cuestiona.

Lo esencial de la vida es ser libre, ser consciente…

…¿Tú eres libre? ¿Crees que eres libre?

No, no. Estoy condicionado por…Así que… no me preguntes si soy libre. Yo era libre, cuando luchaba por la libertad. Ahora soy menos libre.

Pero ahora te debes sentir más libre que cuando estabas en la cárcel?

Eso depende. Depende de tu espíritu. Si los enfrentas permanentemente
eres más libre que si te olvidas de que lo esencial es el enfrentamiento. La vida también es un narcótico muy poderoso, es decir, que uno se olvida de lo esencial, del porqué de su existencia. Te puedes creer libre, y no serlo en absoluto. ¿Y por qué? Porque te aíslas de tu objetivo. La cuestión es saber si actualmente me alejo de mi objetivo. Y yo no lo sé.
Yo prefería verdaderamente ser libre en las barricadas, o en medio de
un movimiento extremadamente ofensivo. Allí encontraría el sentido de
la libertad.

¿Crees que veremos este movimiento ofensivo?

Sí, todxs lo esperamos. Tengo una terrible desesperanza, y al mismo
tiempo, una formidable esperanza que estallará.

Nos animas y nos das aire. Pero dices que todxs estamos bajo hipnósis…

Sí, todos y todas. Igual lxs militantes y lxs que se creen que son muy
conscientes de aquello que pasa. ¿Crees que los buenos momentos son
buenos momentos? ¿Qué es un buen momento? Lenin decía que la revolución
es la fiesta de lxs trabajadores. Entonces, la alegría del buen vivir,
es la revolución. Cuando unx se encuentra en las clases oprimidas, las
alegrías y satisfacciones intensas están en la revuelta. Toda persona
que ha participado en una insurrección, en los movimientos de los años
setenta, y toda persona que ha participado en los tiempos de la
guerrilla, saben muy bien que se llega a momentos de felicidad intensa,
haciendo frente al enemigo.

Entonces, ¿cuál es el objetivo? Has dicho que hace falta ser consciente
del objetivo…

Yo sé cual es el objetivo: hay que estar al lado del movimiento y del
sitio donde sucederá. Tenemos que estar preparadxs todo el tiempo.
Tiene que pasar alguna cosa. El verdadero momento en el que pasa alguna
cosa esencial es cuando se invierte el orden social. Por eso en el
fondo, yo quiero estar ahí al lado del movimiento y bien preparado
(juego de palabras être près et être prêt – ser preso, o darse prisa).

¿Tus padres a qué se dedicaban?

Mi padre era profesor de instituto, progresista del socialismo
revolucionario. Y mi madre se ocupaba de la casa y de educar a lxs
niñxs. Puedo decir que he tenido una infancia feliz, y considero que he
estado bien educado para no someterme al orden existente.

¿Cómo te has formado, aparte de con esta buena educación de tus padres?

¡¿Formado?!, ¡Formateado!, ¿Quieres decir cómo me he formateado?, es
muy fácil. Tuve mucha suerte a los 16 años. Conseguí dos cosas: La
música inglesa de la época, a principios de la década de 1960, y el
mayo del 68. Yo tenía 16 años. ¿Te imaginas?

¿Qué tipos de música te agradan?

La música de Londres, Swinging London, los Rolling Stones, Neil Young,
una música cargada de electricidad comparada con la antigua música de
la época. Era transmisora de los levantamientos de lxs
anti-autoritarixs, de lxs jóvenes, y cuestionaba todas las relaciones
sociales del sistema.

Y después de 16 años, ¿otras experiencias “deformativas”?

Tuve la gran suerte de vivir en Tolosa, que era la capital de la
segunda España, la capital de lxs rojxs. Yo digo “rojo” porque este es
el término. Lxs anarquistas también estaban, y entre ellxs, se llamaban
“rojxs”, ya que habían cogido el insulto de lxs fascistas y de lxs
nacionales, que lxs llamaban “lxs rojxs”. Habían tomado esta etiqueta
como se puede tomar la de “terroristas” y darle la vuelta. Durante el
mayo del 68, me comprometo en un movimiento revolucionario, y tengo la
oportunidad de conocer personas que habían hecho la revolución. Una
gran suerte en comparación con muchxs compañerxs francesxs que hablaban
mucho de revolución, pero que no habían podido hablar con personas que
la habían vivido. La verdadera suerte fue esta oportunidad. Lo puedo
decir: en comparación con lxs otrxs compañerxs del MIL en la conciencia
del enfrentamiento que llegó a Barcelona, nosotrxs estábamos más
formadxs que lxs del interior. Lxs del interior miraban París,
Nanterre, la Sorbona, y reproducían los conceptos de la extrema
izquierda. Mientras que Criri y lxs compañerxs formadxs en Tolosa nos
considerábamos guerrillerxs, y por tanto, poníamos menos problemas en
relación con la acción armada. Lo teníamos más fácil que lxs del
interior.

¿La conciencia de guerrillerxs de dónde proviene?

De lxs viejxs españolxs exiliadxs, de lxs maquis. Cricri tenía un tío,
que había estado en la partida de Massana, que lo orientaba y asesoraba
cada vez que lo veía: “Si vas a Barcelona, haz esto, esto otro, ve con
cuidado, vístete bien, etc.”. Una memoria de lucha que lxs del interior
no tenían.

¿Sabes el nombre del tío?

Se llamaba Torres. Era joyero en Andorra. Estaba relacionado en Massana
con las acciones y las relaciones del lado de Andorra. Era originario
de Lérida como Cricri.

¿Entonces, podemos decir que hay un nexo de unión entre lxs maquis [1]
y el MIL?

Exactamente. Nosotrxs éramos anarquistas y publicamos en la revista del
MIL un texto sobre Sabaté.

Cuando dices nosotrxs, ¿te refieres a lxs francesxs del MIL?

Nosotrxs no éramos francesxs… ¡Éramos lxs del exterior! Es muy
importante esta incomprensión porque no se puede imaginar el rechazo de
la guerra civil. La primera vez que llegamos a Barcelona, le dije a
Díaz, un militante del GOA (Grupo Obrero Autónomo) muy conocido y que
escribía, “yo soy anarquista”. Su cara reflejó un momento de terror,
una cosa terrible. La CNT era una cosa del pasado. Sólo estaba el grupo
de libertarixs en la Universidad Central, y ni siquiera asumían la
palabra anarquista. La historia se reescribe. Bien, nosotrxs éramos
anarquistas, y no obstante, encontrábamos guerrillerxs anarquistas y
comunistas en el bar, en las familias de amigxs, por ejemplo el padre
de Henry. Era nuestra vida cotidiana. Una suerte inmensa comparada con
otrxs compañerxs del MIL, que tenían mucha ideología en la cabeza. Pero
no podíamos imponernos.

¿Y qué podríais haber hecho?

Tendríamos que haber hecho una guerrilla extremadamente dura, lo máximo
posible. Fíjate. Las vacilaciones por la ejecución de Creix. Tendría
que haber dado un buen golpe sobre la mesa y decir “Si no hacemos eso,
no vale la pena que continuemos”. Sí, si es un grupo clandestino y se
tienen los medios, y no se hacen las acciones que son de tu
responsabilidad histórica, pasas al lado de las cosas.

¿Por qué Creix?

Creix era un torturador cruel de detenidxs políticxs, un comisario de
la temible BPS (Brigada Político-Social). Después de la ejecución de
Manzanas, va a provocar un montón de detenciones en el País Vasco. Fue
pilar fundamental en el proceso de Burgos a etarras y el responsable de
la represión y de la muerte de obrerxs en Granada. Creix venía
regularmente a Cataluña. Puig consiguió la información y era un
objetivo importante en aquel momento del franquismo.

El paso a la lucha armada, representaba cambios. ¿Cómo lo viviste?

Naturalmente. No das el paso a la lucha armada porque un buen día te
digas “Eso de las armas está guapo, voy a caminar con una pistola en la
cintura”. Vino de manera natural en la progresión de nuestra
implicación en la lucha. No creo que fuese importante, pero sí un paso
esencial que dar en la dictadura. Las personas que te dicen “Yo era un
resistente anti-franquista” pero que no se implicaron más en la lucha
me dejan un sabor agrio. Yo prefiero ver el lado revolucionario.

En tus tres libros “De memoria” sorprende que tengas conciencia
histórica de cada momento que vives. ¿Dices que no eran inocentes
cuando se habla de Puig Antich?

Comprendo que la familia haya hecho cosas sobre una persona que no
conocían. Porque no conocían al Salvador clandestino: Una persona
inteligente, consciente, politizada, que sabía lo que hacía. Me acuerdo
muy bien de una conversación donde hablaba de su propia ejecución. Cabe
tener en cuenta que nosotrxs éramos clandestinxs sin interrupción y
arriesgábamos la vida continuamente, en cada viaje, en la carretera, en
el paso de fronteras, en cada acción, como lxs maquis.

¿Cómo explicas “El luto de la inocencia”, subtítulo del libro “De
memoria II”?

Estamos formateadxs por el sistema. Uno acaba creyendo en el sistema.
Con la historia del MIL sabes lo que te espera. Sabes que tienes un
enemigo delante que no te regalará nada, etc. Y uno termina por creer
que lxs burguesxs no son tan malxs como lxs pintan. Siempre se tienen
ilusiones sobre el sistema, incluso lxs que luchan. Es por eso que el
luto de la inocencia es un hecho. Cuando un/a camarada cercanx es
ejecutadx, es un hecho que te marca. Después de cada combate me he
repetido siempre “La muerte está presente”, y es que es difícil no
tener consciencia de la muerte cuando se está comprometidx en una lucha
revolucionaria.

¿Cómo vivías esta presencia de la muerte?

El aprendizaje fue difícil. Y por tanto son años que disfrutamos a
fondo, totalmente felices.

¿Años difíciles y felices?

Si, no es contradictorio. Volvemos a eso que decía al principio de
nuestra conversación. Cuando escribí a Michel diciéndole que escribía
el libro de los GARI, me respondió “Fue el año más feliz de mi vida”. Y
asimismo, acabó en prisión. Los años de lucha, marcan.

Escribes muy bien. Tus libros enganchan, eres un autor de culto y nos
preguntamos si te consideras más brillante con las pistolas o con la
pluma.

De entrada, es inseparable. Sin las pistolas, no habría habido pluma…
No sé si soy competente. No es la cuestión. La escritura por la
escritura no existe.

Algunas lectoras se retraen en algunas frases tuyas como machistas…

Eso es cierto. Soy un heredero de un viejo movimiento revolucionario
que era bastante falocrático. Se me retrae que describo a las mujeres,
pero no a los hombres. Os tenéis que dar cuenta que se trata de la
escritura de un preso. Estoy en una celda y tengo derecho a la
fantasía. He pasado veinticinco años en una celda y no tengo la misma
relación con las mujeres que alguien que en su militancia de todos los
días se encuentra con treinta mujeres. Me gritaban “¡Tío, exageras!”.
En el libro “La parte de los lobos” decidí que la montaña, los
Pirineos, eran el sujeto y el tema.
Describo los árboles y las montañas. Soy un preso que sueña que camina
por la montaña. Pero en cambio, nadie me ha criticado diciéndome
“¡Exageras con tus descripciones de la montaña!”. Con las mujeres es lo
mismo. Soy un preso que escribe sus propios fantasmas.

En el primer libro, haciendo de seguridad de una reunión feminista, les
reprochas “ni un triste beso”.

Describo una cosa falocrática. El movimiento de las mujeres hace una
reunión en la Universidad, que es la primera reunión en Tolosa. Ellas
deciden no dejar entrar a los hombres, pero al mismo tiempo piden tener
una protección. Se lo piden a un grupo que no está muy comprometido con
nadie, un grupo formado esencialmente por jovencitos de 16 y 17 años,
militaristas en el sentido de pelearse todo el día. Y estos jóvenes no
conocen la revolución feminista. Nosotros es verdad que estábamos
enfadados, ya que no podíamos entrar, no podíamos escuchar. Entonces
espiábamos por el cerrojo. En ese tiempo de las luchas violentas, no
participaban mujeres. Es la verdad.

¿Cuál es el hilo conductor de la trilogía “De memoria”?

La historia son los compañeros de bachillerato que empiezan y que
acaban en una organización de lucha armada en Francia. Es la historia
de su vida, su evolución, y al mismo tiempo, lo que quiero retrasmitir
es la época. Y no quiero seguir la cronología exacta de los hechos. No
quiero mirar los archivos. Quiero retransmitir lo que me queda en la
memoria. Escribo nuestro estado de ánimo en las tres novelas. No hecho
tras hecho. Por ejemplo, soy incapaz de decir de memoria cuando nos
vimos en Bruselas, el día del coche bomba, ¿qué coche conducías?

Conducía el segundo.

¿La DS?

No lo recuerdo. Sólo sé que eran coches robados en Holanda. Tú ibas
detrás, y me ibas orientando. También recuerdo que cuando sacaste el
seguro de la bomba, estábamos todxs allí, innecesariamente, mirando
cómo lo hacías, a pesar de que nos decías que podía explotar.

¿Ves? No recuerdo el coche que conducías. Pero tengo en la cabeza toda
la operación, las reuniones que hacíamos, qué decíamos, y la conciencia
de lo que hacíamos. Algunas cosas se me han borrado, pero mi
transcripción se basa en los hechos que recuerdo. Tengo la suerte en
relación con la memoria de haber estado muchos años en la cárcel, y
haber retenido, como lxs poetas en las prisiones turcas, que aprendían
los poemas de memoria para acordarse de las personas que habían estado
con ellxs.

En el libro “De memoria” explicas como anécdota que os pidieron
financiar la Asamblea de Cataluña, y os propusieron ofreceros
información de un atraco para conseguir dinero. ¿Hubo debate en el
grupo? ¿Cómo verías una propuesta en la conjetura actual?

Por parte de ellxs sería imposible ahora mismo. Pero antes… Antes
estaban los tres hermanos Solé en la organización, un primo Solé, y el
tío, Solé Sabaris, que era, a pesar de todo, uno de los grandes
capitotes de los socialistas, de la tendencia un poco a la izquierda.
Había un contacto con la Asamblea de Cataluña. Y la persona que era el
representante del MIL era Puig, ya que lo encontrábamos el más
tranquilo, por eso su nombre de guerra fue durante todo el tiempo “El
diplomático”. Gente como lxs de la Asamblea de Cataluña simulan ser
personas que tienen miedo del terrorismo, pero al mismo tiempo nos
proponían atracos que hacer. Hoy los cogen directamente de sus amigxs
banquerxs.

Conoces bien la zona de Berga y de Manresa. ¿Qué recuerdas de estos
lugares?

Es extraño. Berga se me ha quedado en el recuerdo de un color ocre. En
invierno y en verano, el mismo color: ocre. En Berga estuvimos a punto
de hacer que nos mataran en un control de la guardia civil. Pedí a los
dos hermanos Solé si conocían la carretera dirección a Cardona. “Si,
si, hay una salida más abajo”. Cogimos una carretera por la montaña en
vez de ir directos por el valle.

¿Cómo fue eso de que estuvisteis a punto de hacer que os mataran?

Bajábamos de Bellver de Cerdeña por el atajo. Nosotrxs no pensábamos
que la guardia civil nos podía esperar en Berga. Y de hecho sí, habían
hecho un control en Berga, sin duda una táctica de los tiempos
antiguos, un reflejo anti-guerrilla. Cuando tomamos carreteras pequeñas
o caminos de tierra, los encontrábamos con más facilidad que cuando
cogíamos la general. Ellos caminaban por la montaña.

Y en el control de Berga, ¿qué pasó?

Yo estaba en el asiento de detrás. Conducía Oriol [2] y Sancho [3] al
lado o al revés. Yo tenía una vieja metralleta de la guardia civil, un
naranjero. Y la guardia civil tenía una metralleta Z-45. Nos vieron
llegar y nos dijeron alguna cosa, y seguidamente, uno cogió la
metralleta y la levantó hacia nosotros. Dimos un paso adelante y
mientras yo tenía la metralleta, un camión muy grande se interpuso
entre ellos y nosotros. Un gran semi-remolque que cogió la carretera
normal y permitió que girásemos a la derecha y escapásemos del control
de la policía, que estaba únicamente en la curva a la izquierda. Eso me
marcó. Si vuelvo a Berga me acordaré exactamente de la curva. El pueblo
estaba detrás de nosotros. Había un desvío que iba a Cardona.

Estuviste diez años en aislamiento. ¿Cómo se puede soportar eso?

Yo también me lo pregunto. La única manera es la resistencia.

En cada libro eres el superviviente.

He pasado al lado de la muerte varias veces. Tenía capacidades físicas.
No fuerza, pero era espabilado. ¿Sabes? En el MIL me decían “Tú serás
el primero que matarán” ya que me arriesgaba mucho, ya que no contaba,
no calculaba. Yo estaba en el movimiento guerrillero, era otra
historia. Ellos constataban que me arriesgaba mucho, pero yo decía “me
arriesgo menos que quien espera en casa”. Y efectivamente así pasó. Hay
que ser preciso, técnico, y al mismo tiempo, no calcular.

¿Cómo ves la lucha armada de ayer, hoy? ¿Las condiciones objetivas,
subjetivas?

Lo que ha quedado demostrado en Grecia es que cuando hay un pueblo que
se pone en movimiento a nivel de masas, desafiando al sistema, hay una
respuesta de grupos armados. Así que esta cuestión ya está clara: si
hay una contestación, aparecerán las armas. Ellxs nos derrotaron
militarmente, pero no nos han ganado políticamente. Eso está claro. Hay
condiciones objetivas para retomar la lucha armada, sí. Hay una
represión y opresión tal, que justifica un replanteamiento del
monopolio de la violencia por parte del Estado. Es obvio. Pero no hay,
al menos en Francia, condiciones subjetivas para retomar la lucha
armada, porque la lucha armada no es el resultado de tres o cuatro
personas que quieren hacer operaciones muy espectaculares. No se trata
de eso. La lucha armada es una parte del movimiento revolucionario que
se pone delante en la acción. Es sólo una parte de este movimiento.

¿La lucha armada es entonces una expresión más?

Una expresión estratégica. Cuando hablamos de expresión estratégica es
en referencia al movimiento anarquista. Si el proletariado de Barcelona
pudo en pocas horas tomar las armas, como hicieron Ascaso, Durruti… y
conseguir una insurrección armada, es porque estos individuos y
militantes llevaban diez años de experiencias fabulosas: tentativas de
insurrección y operaciones de guerrilla urbana. Tienen experiencia. Si
dices que la revolución tendrá lugar después de un enfrentamiento
armado, el aventurismo no es de quienes se preparan, lxs que acumulan
experiencias, lxs que preparan al pueblo, lxs que ensayan pequeños
golpes para ver cómo reacciona el sistema, si tiene la capacidad de
contrarrestar hechos de este tipo, etc. El verdadero aventurismo es
decir “la revolución será un enfrentamiento armado” y no hacer nada
para que eso llegue. Y distribuir propaganda esperando hasta el último
momento. Eso es el aventurismo. Cuando ves el grupo “Nosotros”, y la
FAI [Federación Anarquista Ibérica] cómo prepararon el 19 de Julio, se
sabe que fueron consecuentes desde un punto de vista revolucionario.
Ellxs creían en la insurrección, y no pararon de prepararla acumulando
experiencias. Eso es importante.

Tú tratas en tus libros la violencia de una manera normal, sin hacer
apología.

El problema de la lucha armada es que todxs discutían, lxs maoistas,
lxs troskistas. Todxs discutían. Era evidente la lucha armada. El único
problema era que ellxs discutían más que nosotrxs.

En prisión has aprendido mucho sobre la condición humana, sobre lxs
torturadorxs y lxs torturadxs.

Ahora entiendo, por ejemplo, cómo un hombre puede ser torturador, lo
comprendo, pero eso no quiere decir que lo acepte. Comprendo cómo
alguien por un salario es capaz de matar a alguien. Es muy fácil, desde
el momento que te pones en el lado del orden. No hay límites. Por
ejemplo, hoy a un vigilante de prisión le dicen “tenéis que subir en un
tren esta tarde prisionerxs hacia Alemania” y nada más habrá un
vigilante de tanto en tanto que rechazará hacerlo. Lxs otrxs se suben
al tren diciendo “no es grave, no pasará nada, podéis estar
tranquilxs”. Comprendo al guardia móvil que envió a lxs judíxs a
Alemania. Veo el proceso mental que lxs conduce a obedecer con una
naturalidad abismosa. Y también del otro lado he visto que la sumisión
puede llevar muy lejos. Yo no he visto en las centrales de seguridad,
donde la relación de vigilante y prisionero están muy claras: están
allá para eliminarte. Había gangsters, que cuando iban al taller, se
paraban delante de la garita y decían “Os he hecho un pequeño pastel y
un café. Están encima de la mesa”. ¡Iba a trabajar a la prisión y antes
había preparado un pastel y un café para el vigilante de la galería!
Lxs que critican a lxs prisionerxs cuando se rebelan son en primer
lugar prisionerxs.

Eso es igual fuera…

Sí, pero dentro va mucho más lejos. Se sabe que el vigilante de la
prisión está preparado para matarte. Fuera, tienen la posibilidad de
desertar. En cambio, para un vigilante, marchar, dejar el trabajo, es
un acto muy fuerte para ellxs. Fuera hay siempre la posibilidad de
decir “a mí no me pagan por hacer esto”. He vivido revueltas y
tentativas de fuga donde vigilantes han matado a presos. Después tienen
depresiones nerviosas, pasan seis meses de hospital, pero en el
momento, matan al/a la prisionerx.

¿Qué piensas de la prisión?

La prisión es la amenaza permanente dentro de la sociedad capitalista.
La prisión está ligada al capitalismo. Hoy casi la totalidad de las
personas podrían estar fuera. Hay medios técnicos como la pulsera. Yo
también estoy contra la pulsera, pero podrían estar fuera. La pulsera
es insostenible, lo digo por experiencia. Se siente una presión muy
fuerte. Es un control electrónico en todo momento, una forma de
opresión, pero es mejor que la prisión. Yo soy abolicionista. La
prisión es el arma de lucha contra lxs pobres. La prisión es la amenaza
a lxs resistentes. Yo no quiero soluciones a la prisión. No quiero
participar en absoluto en hacer una nueva prisión, y no quiero, sobre
todo, mejorarla. Es un principio. Es como el trabajo asalariado. No
quiero mejorarlo como hacen lxs sindicalistas.

¿Qué piensas del trabajo asalariado?

¿En la prisión? Nunca he trabajado.

¿Y tus padres no te decían que hacía falta trabajar?

No. Lxs anarquistas españolxs, sí. Siempre me han repetido que hacía
falta trabajar, que era esencial, que no se tenía que fumar, ni beber
alcohol, ni tomar drogas, pero que hacía falta trabajar. Queda claro
cuando escuchas a Lucio: “Hace falta trabajar, sino eres un parásito
social, un bohemio”.

¿Y qué piensas del trabajo asalariado?

Estoy en contra del trabajo asalariado, estoy a favor de su abolición.

Pero hace falta tener dinero para ser autónomo y normalmente se
obtienen del trabajo.

Acepto totalmente que las personas trabajen. En cuanto a mí, me dije a
mí mismo que no trabajaría en mi vida. No he estado nunca asalariado
hasta ahora, un año estuve contratado en una empresa para tener acceso
a la libertad condicional. Es muy simple. Yo no he estado nunca en la
situación de encontrarme en la obligación, o incluso en la necesidad,
de trabajar. Cuando no estaba en prisión, estaba en la guerrilla o en
la clandestinidad. Era también un rechazo al trabajo desde el
principio. Sobre todo lxs de Tolosa no queríamos trabajo. De lxs
compañerxs de bachillerato, ningunx había pensado que acabaría
trabajando. Había un rechazo claro y limpio al trabajo. Era ideológico:
nosotrxs no trabajaremos.

¿Cómo valoras tus años de lucha? ¿Qué sentimientos te generaron?

Yo estoy muy feliz de mi vida pasada. ¡Muy feliz! Por ejemplo, podría
haber muerto en Berga, en el Pirineo, ejecutado en España. Todavía
estoy vivo. Y no veo qué otra cosa podría haber hecho. No me veo como
trabajador de correos, ni como diputado, eso imposible, ni como
profesor ni…

…¿Y como escritor?

No, tampoco. Antes que nada un militante.

¿Y el militantismo no es una profesión?

Yo soy un militante profesional, como Durruti. Había muchxs
revolucionarixs profesionales en el anarquismo. Si no, no habría tenido
lugar la revolución del 36.

¿Y el arrepentimiento más importante de tu vida cuál es?

Por ejemplo, acabo el libro De memoria III con un arrepentimiento:
fuimos a Madrid a preparar la operación contra Arias Navarro. Fuimos
delatados por “El Barbas”, el antiguo dirigente de transportes de la
CNT de Barcelona, que era un infiltrado de la policía…

…¿Nos puedes explicar esta historia, ya que el libro no ha sido
publicado todavía en España?

Eran hechos del 77, cuando Franco ya había muerto. Encontramos a Arias
Navarro en la primera fase de transición. Justo después del indulto.
Había grupos autónomos en Madrid, Barcelona. Alguien nos dice que sabe
donde localizar a Arias Navarro. Trabajaba en la calle Atocha. Nos dan
la información en Tolosa. ¿Te imaginas? ¡La localización de Arias
Navarro! El Verdugo de Málaga, un torturador, y muchas cosas más. Y
nosotros decíamos “Adelante. No solamente por Puig. ¡Vamos, lo hacemos
y nos la jugamos!”. Eso quería decir que ya estamos en otra lógica, una
lógica de guerrilla. Habíamos hecho un salto. Así, la historia de lxs
estudiantes de bachillerato que progresan con los años se ha acabado.
Fin de la trilogía. Hemos llegado a la madurez, al cumplimiento.
Estamos maduros. La historia de los GARI es otra historia muy bella.

¿Cómo va tu enfermedad rara? [4]

Es una enfermedad minoritaria. Yo siempre he sido minoritario, y por
tanto cogí una enfermedad muy minoritaria. Somos unas diez personas en
el mundo que la tenemos.

Y a nivel jurídico, ¿cuál es tu situación?

Estoy en libertad condicional. ¿Y cuáles son las condiciones?
Asignación de residencia. Obligación de trabajo, y como hoy hay crisis,
no todo el mundo tiene un trabajo. Y sobre todo un control minucioso de
mis actividades y de aquello que digo. Nuestra historia ha marcado este
país. Quieren que quede tan silenciado como sea posible. Como la guerra
de Algeria.

Notas:
[1] El maquis, también conocido como la guerrilla, fue el conjunto de
movimientos guerrilleros antifascistas que comenzó durante la Guerra
Civil española.
[2] Oriol Solé Sugranyes. Militante fundador del MIL, ejecutado por la
guardia civil, después de escaparse de la cárcel al ver que el Rey no
daba amnistía a los presos políticos que lucharon con valentía contra
la dictadura.
[3] Nombre de guerra de Jordi Solé Sugranyes. Militante del MIL.
[4] Jean se encuentra enfermo del raro síndrome Erdheim-Chester (es el
caso numero 186 desde que se tienen registros de esta enfermedad), una
dolencia que afecta principalmente al sistema óseo.

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