Inicio > Comunicado de prisioneros > Grecia: «El Niko», narracion del compañero anarquista Tasos Theofilou

Grecia: «El Niko», narracion del compañero anarquista Tasos Theofilou

340381_2Tasos Theofilou fue encarcelado en Agosto del 2012 acusado de un asalto a un banco en isla de Paros y pertenencia a las CCF. El compañero anarquista niega esas acusaciones, pero aun así mantiene con dignidad una posición dentro de la cárcel.
El Nikos

Nikos no conoce su fecha de nacimento. Calcula que tiene unos 28 años. Aquel compañero de celda Albanés afirma que así es su raza. Nadie de ellos sabe cuando ha nacido. “¿Qué raza?” le pregunto, dejando que me salga una sonrisa al articular la palabra “raza”. “Gitano” responde. Desde luego. Albanés y gitano. Lo único que queda es ser gay y judío. Nikos tiene 28 años pero se parece como si tuviera por lo menos 38. Bajito, robusto, feo, moreno y lleno de tatuajes carcelarios de una extremadamente baja, incluso para la prisión, calidad.

En parte lateral de su dentadura tiene un vacío. Algún diente menos hace que su sonrisa resulta “interactiva”. Nikos se come la primera sílaba de las palabras largas. No dice “¿cuándo me excarcelarán?” sino “¿Cuándo me carcelarán?” Nosotros le decimos “no te preocupes, ya estás encarcelado”, pero él no lo entiende. Ve que sonreímos y él también nos sonríe. Nosotros miramos el diente que falta y sonreímos más. El compañero de celda Albanés nos informa, como si fuera un corresponsal de “National Geographic”, que también en albanés está hablando así. ¡”Así es mi raza” insiste!

Nikos cree que está injustamente en la cárcel porque hace unos pocos días soltaron a su hermano cuya liberación debido a algún error burocrático se emitió en nombre de Nikos. Y qué si fue condenado a 20 años de los cuales cumplió sólo uno, ¡sigue insistiendo que tiene que salir! Pues el orden de liberación pone su nombre. ¡Nikos está injustamente dentro! En su cabeza lo justo y lo injusto se determinan por un error de imprenta.

Nikos, cada vez que me ve, me mira con admiración diciendo: “Tú eres mafia, ¡gran mafia! ¡Bravo!¡Bravo!” Una vez no pude contenerme y le ha respondido. Le dije “¿Porqué bravo?” Me dice “¿No eres tú quien durante diez días enteros mostraban en la tele?” Esto de “diez días” lo acentúa especialmente. “Sí soy yo” le digo “pero no hice lo que ellos están diciendo. Hubo algún tipo de malentendido” me estoy esforzando de explicarle, corriendo el riesgo de que voy a perder su apreciación. “La gran parte de las descripciones en la tele no tienen nada que ver conmigo” le digo. “Lo hiciste o no lo hiciste da igual, nosotros te hemos visto en la tele” me responde, de hecho aplastando todos mis argumentos. Sin embargo creo que en esta frase se esconde toda esa tan espectacular superstición propia de subproletariado.

No le importa si las acusaciones que me adjudican a mi me corresponden realmente. Le importa sólo el hecho que yo soy alguien que ha logrado el sagrado objetivo de agotarse en ese cuarto de hora de publicidad que me correspondan. E incluso más que esto. Para él soy una estrella televisiva. Un santo del espectáculo.

Nikos tiene problemas. Está soplando y resoplando. Calcula cuánto más hay que cumplir. En algún momento me dice: “No se trata sólo de mi. También mi familia, padre y dos hermanos.” “¿Están tristes porque estás en la cárcel?” le pregunto. “Cárcel ellos también” responde. “¡¿Qué?! ¿Tu padre y tus dos hermanos están en la cárcel?” intentó de asegurarme. “Sí” me dice. “Pero, ¿no me dijiste que tu hermano fue liberado bajo tu nombre?” “¡Sí!” me dice. “¿Y qué dice tu mamá sobre todo eso?” le pregunto. “También mi mamá estuvo dentro tres meses”. “¡Toda la familia en la cárcel!” le digo. “Sí, sí” confirma él. “Bueno, pero en el juicio ¿no os hicieron algún descuento, algún descuento familiar?” “Qué va” me responde con seriedad “tenemos casos diferentes”. “Así como dices” comentó terminando la charla.

Tal vez por culpa de toda esa charla le preguntó si es musulmán. “Nooooo” me dice “yo soy cartólico (sic)”. “¿No eres ortodoxo?” le pregunto. “Sí, ortodoxo” me dice. “¿Eres católico?” “Sí, católico.” “¿Ortodoxo?” “Ortodoxo.” Poco a poco estoy empezando a perder mi paciencia y le pregunto con rigidez: “¿Católico o ortodoxo?” No responde y se me queda mirando asustado como si le hiciera interrogación. Le digo: “Qué opinas sobre filioque? ¿Cuál es la posición de la Iglesia Oriental ortodoxa respecto a ese problema? ¿Qué opinión tienes sobre la primacía del Papa? ¿Qué según tu opinión era el razón político más importante de Cisma del año 1054?” Me está mirando asustado. Relajo mi voz y le pregunto: “En cada caso, ¿de dónde procede el Espíritu Santo?” Veo un brillo en sus ojos, un brillo que viene acompañado por la siguiente declaración: “Del Padre.” “¿Y no del Hijo?” “No” insiste con una voz firme. “Por lo tanto eres ortodoxo” le aseguro. “Ortodoxo” me dice.

Nikos entra en la celda. “¿Qué estás leyendo?” me pregunta. “Otello” le respondo, seguro que no lo va a entender. Me mira extrañado. “De Shakespeare” le explico con esperanza que después de cinco siglos por algún lado lo ha oído a este nombre. “¡Aaaa! Sexo…” me dice penosamente. No se trató de un chiste propio de chiquillo de diez años. Fue una verdadera conclusión. “¡Nikos!” le digo con dureza “¿Qué tipo de cuchillada contra la cultura fue eso?” Se pone como un cachorro pegado. “Yo no saber” se está disculpando. “Dadaismo albanés espontáneo” estoy pensando y le perdono.

Mas textos del compañero Tasos Theofilou: Aca

Categorías: Comunicado de prisioneros Etiquetas:
  1. No hay comentarios aún.
  1. No trackbacks yet.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: