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Grecia. Declaración de Athenas Tsakalos en el juicio por el intento de fuga de las CCF

993730_167703373434104_294677408_n(sacado desde La Rebelión de las Palabras)

No he elegido el silencio, incluso a pesar de que me expresa en muchas ocasiones porque todxs interpretan el silencio como les conviene. He preferido hacer esta declaración personal. Y la llamo personal porque no pertenezco a ningún lugar: Sólo me pertenezco a mí misma.

Llega un momento en que echas una mirada atrás a los años de tu vida, y te das cuenta de que has dejado de vivir mucho meno que los años que ya has vivido; es decir, si todo va bien. Y esto es una sensación extraña pero intensa, que me hace me hace pedirme a mí misma ser sincera. No en la forma simple en la que a menudo pensamos en ello, sino de una manera esencial, más profunda.

No me gusta decir: ¿A dónde se dirige este mundo? Es algo que nosotrxs – la gente en una edad más anciana – a menudo hacemos, pero tal frase esconde una suerte de inocencia que yo rechazo aceptar. Prefiero preguntarme a mí misma: ¿Cómo caminas tú por este mundo?

Y la verdad es que todo lo que quiero es caminar entre gente de una manera consoladora. Es muy importante ser capaz de consolar a la gente, especialmente a tu propia gente; ser capaz de decirles cuando están atravesando tiempos dificiles: Yo estoy de pie por ti; Me quedo siempre contigo. Nada más. Ese es mi único deseo, y me alegro de cada vez que he podido hacer eso.

Así que cuando Angeliki llamó a la puerta de mi casa, eso es exactamente lo que hice. Y fue un gran placer para mí que yo fuese capaz de ofrecerle refugio, incluso si sólo fue durante un corto período de tiempo. Por cómo es el mundo, el único lugar donde quiero vivir es en lugar del desafío.

Asumiendo eso, a lo largo de los siglos, la gente ha intentado vivir, si no una vida de felicidad, al menos una vida alegre, su historia hasta la fecha muestra que han fracasado. Los libros de historia, ya sean los oficiales e inspeccionados o los libros secretos que son difíciles de conseguir, muestran que la gente ha fracasado. Puede que las condiciones de supervivencia o los estándares de vida mejorasen – aunque lo “mejor” es relativo, ya que este no es el caso en algunas partes de la Tierra – pero el dolor, el horror de las guerras, del hambre y de la opresión continúan creciendo.

Por supuesto hay una diferencia; una diferencia de pesadilla. Hoy en día, la muerte ya no es causada sólo por el combate mano a mano en los campos de batalla donde, incluso desde una distancia determinada por un arma de fuego, puedes ver el cuerpo cayendo y escuchar el grito de dolor, y al margen de cuán deshumanizadx te hayas vuelto, esta visión y sonido dejan una particular huella dentro de ti que, en algún punto, podrían hacerte no querer guerras nunca más. En los campos de batalla de hoy en día, nos encontramos en la era de las bombas inteligentes, y uno puede retener “su inocencia” presionando un botón que trae asesinatos masivos; esa es la diferencia.

Desde hace algún tiempo, más de 10.000 niñxs refugiadxs que viajaban sin compañía han desaparecido en Europa en los últimos 18-24 meses. Existe el temor de que muchxs de ellxs han sido víctimas de la explotación por redes del crimen organizado…

Las 62 personas más ricas del mundo acumulan tanta riqueza como la mitad de la población del planeta…

Los productos de la Tierra son suficientes para alimentar a toda su población, aunque millones de personas, millones de niñxs mueren de hambre.

Algunxs, muy pocxs, como estas 62 personas más ricas del mundo, podrían decir: “todas esas cosas sobre una vida alegre no son más que una trampa tendida por los muchos para ser atraídos hacia ella, porque todo el trato con el mundo es un juego, un juego de muerte. No sólo es el dinero lo que importa; además, tenemos un montón; lo que realmente importa es la habilidad para usar tu poder para jugar a juegos con el mundo entero; para de repente, conducir a miles de personas a la muerte; para aterrorizar a poblaciones enteras con guerras, hambruna y enfermedades cuando nos aburrimos; porque eso también depende de nosotrxs, causar enfermedades, gracias a los científicos. En algún sentido, somos una especie de dioses; y los dioses son siempre todopoderosos.”

Y esto es cierto, pero también es cierto que no hay dioses sin creyentes. Los dioses no pueden vivir por sí mismos; quieren a sus fieles caminando en silencio alrededor de sus jardines, listos para ejecutar sus órdenes – todas sus órdenes, incluso si significan matarse unos a otros. Sin embargo, siempre están aquellos cuya sangre se residió por la primera rebelión de Adán y Eva.

Y es casi la hora de decir: tras tanta sangre humana regando el suelo de la Tierra cada día, tras todo este lamento cubriendo el aire de la Tierra, si no hay un cambio de rumbo para la especie humana, si la mente humana no es cruzada por un relámpago en algún punto, por lo que vemos todo de manera diferente… entonces sin duda sería una decisión valiente si la gente finalmente dijese: “durante muchos siglos, no hemos sido capaces de encontrar alegría; podríamos admitir también que como especie no somos capaces de algo así; podríamos admitir nuestro fracaso y dejarlo con tranquilidad; dejadnos ser lxs últimxs de lxs humanxs; dejadnos admitir que sólo los árboles merecen la vida, la continuidad, la eternidad, ya que están libres del instinto de la guerra, del horror.”.

Últimamente todo lo que quiero hacer es plantar árboles. Y alguien podría preguntarme: ¿pero de verdad este es tu más profundo deseo? No, no he hecho bien; Sigo determinada por la habilidad para ver tan lejos como puedan ver mis ojos, para mantener fuera de mi mente las cosas tomando el placer en pequeñas alegrías; pero cuando abro el ojo de mi mente a un merodeo mundial, a una visión mundial, y veo qué pequeña parte tiene la alegría en la vida de las personas, digo una vez más: si el sueño no se interpone en las vidas de las personas, si no hay un cambio de rumbo para la especie humana, sólo los árboles merecen la continuidad, la vida, la eternidad.

Athena Tsakalos

 

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