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Argentina/Chile. Visita a la cárcel de Alta seguridad

Ayer pude visitar la Cárcel de Alta, Seguridad de Santiago.

Creo que solo por eso valió la pena el viaje.

Es el mismo penal donde hace más de 20 años se fugó subido a un helicóptero que lo extrajo del patio del Penal el compañero Mauricio Hernández Norambuena, el Comandante Ramiro.

Hoy condenado en Brasil a treinta años de cárcel y sometido a aislamiento total en duras condiciones por los progresistas e izquierdistas brasileños del PT de Lula.

Justamente el objeto principal de este viaje a Chile es dar el aporte de la Gremial de Abogados a la campaña por la libertad de Mauricio. O al menos el cese de su aislamiento.

Ingresé munido de una autorización Judicial que revisaron con mil ojos y re confirmaron los agentes penitenciarios que acá se llama Gendarmería.

Uno es Argentino al fin y por tanto sujeto a desconfianza.

Muchas medidas de seguridad para el ingreso. Me dicen bogas de acá que los gendarmes suelen pedirles leer sus papeles.

La cara de los gendarmes al ver mi credencial del Colegio de Abogados de Capital era similar a las de los marinos de la Base de El Callao: de sorpresa.

El locutorio es de contacto y antes de ingresar me escanean nuevamente  y me hacen sacar el cinturon y lo revisan.

Ya antes, al ingreso me dan una ficha para reclamar lo que dejo.

Celulares no ingresan.

Yo le deje mi celu a mis amigos que me aguardaron afuera.

Mis amigos, ex combatientes Rodriguistas, años de entrenamiento y veteranos de varias batallas no se fían de  nadie.

Acá hubo de todo. delaciones, traiciones, quebraduras y miserias de todo tipo.

Sea en el FPMR, en el MIR, y hasta en el.MAPU Lautaro

Mis amigos entonces prefirieron retener ellos mi celu antes de dejárselos a los penitenciarios.

Y aguardar mi salida por precaución.

Luego entonces, de todo ese jaleo, me ingresan al locutorio de Abogados y puedo  estrecharme en un abrazo con Marcelo y y Juan.

Ambos condenados no hace mucho a más de cuarenta años.

A ambos los conocía de antes.

Como dije valió la pena.

Lo primero y lo último que me dijo Marcelo es el recuerdo a Elena y nuestros compañeros del Alto Valle que fueron tan solidarios. Muy emocionado.

Para mí sorpresa estos dos compañeros, libertarios orgánicos. Me dieron un pantallazo de la situación de las organizaciones, sea de DDHH, sea lo que fueron  las Orgas Armadas, sea las de la actualidad de Chile incluyendo la caracterización de los colegas,  muy similar a lo que me relataron mis viejos amigos.

La que yo burdamente expliqué en mis audios a mis compañeros de la Gremial y otros de mucha confianza.

Obvio desde su visión libertaria.

Como sea, y saltando las concepciones políticas, organizativas e ideológicas con estos buenísimos compañeros en el sentido de las diferencias que podemos tener, lo concreto es que pudimos arribar una gran conversación sobre montones de temas.

Preguntándonos mutuamente. Contándonos.

Y en algunos casos reflexionando mucho.

Hablamos del tema mapuche.

Se abrieron mucho en relación a ellos mismos y sus concepciones de lucha.

Note muchísima convicción y una gran fe en que el proyecto que encarnan desde el anarquismo, tal como ellos lo plantean será exitoso.

Estos muchachos de cuarenta años están condenados a más de cuarenta años.

Como dije antes, uno valora las convicciones y sobre todo cuando se ve que el prisionero político se planta con fe, con orgullo, con dignidad e incluso hasta con soberbia.

Sin asumirse como víctima, sin llorar ni lamentar la suerte que le ha tocado en su lucha, sino como un luchador. Bancando la que le toque con espíritu de luchador.

Eso lo vi en otros presos de identidades y concepciones políticas muy diferentes, pero la misma convicción.

Concretamente, no pelotudear

Sean las presas comunistas y guevarristas paraguayas del EPP, sea las maoístas peruanas del PCP y ahora he tenido el gusto y agrado de mirarme en esos mismos ojos de estos  compañeros anarquistas

Alguna vez, hace varias décadas lo vi en la Argentina de donde vengo.

Y estoy seguro que poco a poco volveré a ver esa soberbia del militante que cree de verdad en su proyecto y que no duda en llevarlo adelante al costo que fuere.

También lo tendremos nosotros. Ni dudo que en Argentina ya mismo, mientras esto escribo, habrá militantes, que estarán pensando, preparándose, formándose y organizadose para algo más que mendigar a alguna divinidad suprema paz, pan y trabajo.

Y la Gremial de Abogados, con sus limitaciones y desprolijidades los estará acompañando como pueda.

Como lo hace.

Como acompañamos la hermosa soberbia de estos luchadores en otras latitudes.

-Eduardo “negro” Soares-

 

Categorías:Reflexiones
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