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Suiza. Contribución tardía para el evento “¿Que quieren lxs anarquistas?” por parte del compañero recientemente detenido

Queridxs compañerxs

Con motivo de la discusión en torno a la pregunta “¿Qué quieren lxs anarquistas?” también quiero sentarme y poner en papel algunos pensamientos que seguramente llegarán con cierta demora, ya que aquí todo tiene que pasar por la censura.

No estar en prisión. Eso es lo primero que me viene a la mente de alguna manera. Pero, igual que las puertas blindadas frente a mí, también se muestra con claridad que no basta con simplemente querer algo. Sin las condiciones que hacen posible llevar el objeto de la voluntad a la realidad y superarlo a través de la acción, se queda en la mera expresión de un deseo como el de aquellxs que creen en Santa Claus o como el de quienes, habiendo envejecido, todavía creen en una fuerza objetiva que influencia al mundo y que algún día nos liberará a todxs. Llamadla Dios, Razón, Dialéctica o Progreso. No hay nada de eso.

Para lxs anarquistas, estos principios abstractos son todos parte del mismo engaño. Y quizá hemos pensado muy poco acerca de cómo para los antiguos griegos, Archê significaba el primer principio, en la base de todo, antes de que se convirtiera en sinónimo de dominación. Es a partir de este elemento religioso original que se desarrolló la justificación de la autoridad y, en última instancia, el monstruo estatal.

Entonces, en ausencia de Weltgeist [espíritu / alma del mundo], como lo llamó Hegel, o del materialismo dialéctico en la variante directa de Marx, debemos liberarnos por nosotrxs mismxs. Y para eso, obviamente tienes que querer hacerlo. Pero la voluntad también puede convertirse en una prisión para nosotres. Por ejemplo, a veces en el exterior las ignominias que nos rodean me hicieron sentir más prisionero que aquí, dentro. Aquí mismo, la voluntad se ve forzada necesariamente a reducir su perímetro. Pero afuera, también se enfrenta a muros menos claros y, por esta razón, incluso más traicioneros. Es por esto que primero debemos identificar y demoler piedra por piedra, para que los muros de hormigón de las cárceles puedan caer algún día.

Es por este motivo por lo que no quiero hablar aquí de la belleza de la anarquía, o de la pureza de los principios anarquistas. Estas son cosas nobles, a cuyo respecto tenemos un siglo entero de propaganda anarquista para hacer referencia. Quiero centrar mi atención más en el problema del “Querer” que en el problema del “Qué”.

Solo podemos querer aquello que entendemos de un modo u otro de manera que podamos representarnos a nosotrxs mismxs, incluso si es la más extraña de todas las utopías. Significa que nuestro anhelo es tan absolutamente no libre como lo ha sido durante mucho tiempo la base de una tradición voluntarista de muchxs anarquistas. Depende de nuestra imaginación, de nuestra cultura en el sentido amplio de la palabra. Esta última no solo incluye la tradición literaria y la cultura general, sino también lo que comemos y cómo nos vestimos, nos relacionamos, nos comunicamos, a qué le tenemos cariño, en resumen, todos los aspectos de la vida cotidiana. En una sociedad que está a punto de llevar todos estos aspectos al interior de un círculo cerrado administrado por la tecnología, el poder se está dando a sí mismo la capacidad de separar más y más la cultura de la realidad. Esto no solo concierne a la mayoría de lxs excluídxs, administrados pasivamente, sino también a aquellxs que están en las propias posiciones administrativas. En este sentido, se podría decir que la tecnología está anexando gradualmente al Estado y a las viejas estructuras políticas y económicas de dominación.

Algunxs han usado el concepto de desrealización en un intento todavía incierto de comprender esta evolución que abarca todo, lo que requiere todos nuestros esfuerzos. No debemos ver la tecnología simplemente como todos sus dispositivos, sino sobre todo como un velo de formas y contenidos sin sustancia que siempre cubre la realidad, con el objetivo de reemplazarla como referencia. Una vez que este círculo esté herméticamente cerrado, los contenidos culturales, nuestro imaginario, ya no abrirán nuestra voluntad a ninguna salida para la acción liberadora, ya que al menos eso requiere un contacto con la sustancia real del poder en toda su magnitud y explotación. Así que la voluntad de liberarse se transforma en simples acciones simbólicas sucedáneo, encerradas en su propio universo cultural de marcos de pensamiento separados. Lemas y símbolos cargados, chismes y rituales de rabia. No hace falta señalar que lxs anarquistas también están influenciades por esta evolución. Y tal vez tenga que ver con el hecho de que estamos demasiado convencidxs de que tenemos la verdad o el rosario de principios sin tener que trabajar para resolver problemas, lo que en última instancia es un elemento disuasorio constante para actuar en la realidad.

Lxs anarquistas tienen una idea de la libertad que no se puede dividir en graduaciones o sectores, ni estar encerrada en palabras. Como no quieren una simple adaptación de la dominación existente ni el advenimiento de una nueva dominación en otras formas, deben partir de una visión global. Nuestro pensamiento se ve obligado a comprender el mundo en conceptos y situaciones separadas para ayudar a guiar la comprensión. Sin embargo, el mundo en su conjunto, así como la idea de libertad, es único e indivisible y encuentra espacio solo en nuestro corazón. De lo contrario, la afirmación de Bakunin según la cual realmente no podemos ser libres mientras un ser humano en el mundo esté encadenado no sería comprensible. Hoy más que nunca creo que tenemos que aprender a preocuparnos no solo por las palabras, que a menudo son engañosas, sino más por el corazón, por lo que resuena entre las palabras. Si solo las palabras se comunican, la búsqueda de afinidad termina siendo en vano. Alguien dijo una vez que quien tiene la cabeza de un burro puede descubrir repentinamente que tiene el corazón de un León. Me parece que la única salida para la rebelión hoy es apuntar directamente al círculo mencionado anteriormente. Y para eso también necesitamos tomar posesión de los medios culturales de los que el poder busca privarnos a todos los niveles. Un elemento es ciertamente el conocimiento del objeto de la voluntad, que, sin embargo, también podría convertirse en un obstáculo y perder contacto con la realidad cuando tiene un reclamo exclusivo. Otros elementos, incluso más importantes, son ciertas cualidades, que pueden no parecer muy modernas pero que son la base para superar la voluntad de acción: en primer lugar, coraje, determinación, pero también, y en absoluto en oposición, el amor en su fundamento universal, apertura a lxs demás, sensibilidad, creatividad.

El libro, que hasta ahora parecía estar en el centro de la evolución cultural, sin duda ha pasado de moda, y con razón, en su pretensión de poner al mundo dentro de una portada. Por supuesto, podemos querer enviarlo al diablo. Sin embargo, es un tesoro casi inagotable de estímulos que se han hecho raros hoy en día y que podrían escapársenos, una oportunidad de reflexión temporal para profundizar y enraizar los elementos que mencioné.

Para concluir, creo que lxs anarquistas quieren la transformación revolucionaria del orden estatal basada en la violencia y las guerras, la explotación y la miseria masiva a lo largo de su historia para otorgar privilegios a un grupo dominante. Una transformación en el sentido de una asociación sin Estado, descentralizada, autoorganizada, de individuos, grupos, comunidades, etc. No todas, pero la mayoría de las personas opinan que las actuales condiciones tecnológicas de producción son incompatibles con la perspectiva de autonomía en libertad. Lxs anarquistas específicamente quieren organizarse en una minoría revolucionaria para luchar en primera persona, así como fomentar la auto-organización en las luchas. De hecho, solo esto último puede ser la base de una transformación revolucionaria que no conduzca a un nuevo grupo con poder político. No todxs, pero la mayoría piensa que tal transformación no puede ser el resultado de un gran día o de un simple trabajo educacional, sino que solo puede lograrse mediante una serie larga, y a veces dolorosa, de luchas intermedias e intentos insurgentes de lxs oprimidxs. Es por eso que quieren entender las evoluciones de las realidades y conflictos sociales, en su significado global, lo suficiente para involucrarse, no como un elemento externo, sino hacer propuestas y tomar iniciativas donde ven un desarrollo potencial en esta dirección.

Por supuesto, podría estar equivocado, pero eso es lo que creo que puedo entender de la experiencia del movimiento anarquista y también lo que pienso a nivel personal. También creo que los cambios globales en el poder están en progreso, lo que podría significar perdernos sin darnos cuenta, si no nos abrimos a una renovación. Y lo nuevo siempre viene a través de la acción.

Espero que esta noche haya dado lugar a un animado debate en el que nadie vacile en contradecir y confrontar, no debido a un deseo de estar en lo cierto sino a la voluntad de comprender mejor para actuar mejor. Finalmente, tengamos siempre en cuenta que no es nada menos que nuestra vida lo que está en juego.

 

“Es necesario llevar en sí mismo caos, para poner en el mundo una estrella danzante.”

– Así Habló Zaratustra (F. Nietzsche)

 

8 de febrero de 2019,

prisión de Zurich

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