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“Yo asumo este encierro como una prisión política” carta de un compañero anarquista prisionero por la revuelta

Al analizar cualquier arista de la cárcel, primero hay que establecer o más bien, hacer visible su historia y su propósito. Somos los que estamos en el vertedero de esta sociedad, otro instrumento de opresión a través de la ley para perpetuar el privilegio de la sociedad de clases, hecha por el poder a su imagen y semejanza, la cana sería como todo lo malo del sistema apretado entre paredes de cemento.

La misma existencia de la cana es política, engranaje que hace rodar la maquinaria de muerte del Estado, control social, amedrentamiento, aislación, se dirija contra quien sea es necesariamente para exaltar los valores triunfantes de la burguesía, competencia, sumisión, explotación, hostigamiento, individualismo burgués, violencia; todo esto refleja su peor cara en este lugar.

Acá se crían lxs hijxs de la violencia, la pobreza y la ignorancia, una escuela del temor que mantiene el lucrativo negocio carcelario, al ser un producto de la dominación jamás tendrá un fin reformador, que proclama con la voz de un preso enfermo de rabia. No se puede sacar nada bueno del encierro y la uniformidad, por lo tanto, la mera existencia de la prisión refleja el tipo de sistema que nos gobierna, tenga el color que tenga, se adorne como se adorne, la existencia de la cana tiene un fin político, por lo tanto, sea por la razón que sea, todx presx es un presx políticx, porque trasciende por el filtro de la ley, que es el hijo preferido del poder.

¿Qué hacer con el canibalismo social si no existieran las prisiones? Es la pregunta que hay que soñar…

Construir las condiciones para que se haga impensable echar a pudrir a la cárcel a lxs hijxs del pueblo. Dicho esto, también hay que reconocer que son muy pocos (aún) lxs privadxs con una conciencia y práctica revolucionaria. El campo político en el que se mueve este lugar ha cambiado un poco desde el comienzo de la revuelta, en Santiago 1 se ha habilitado un módulo especial donde nos juntan a lxs manifestantes, molotovs, incendios, saqueos, asaltos a grandes capitales o a fuerzas represivas, son la mayoría de los cargos que nos imputan, pero esta es solo la historia más reciente de la prisión política, que en este país tiene una larga trayectoria desde el principio de la existencia del Estado chileno, que ha tragado y escupido a millones de explotadxs que se rebelan, con las más diversas intenciones, pienso que todxs lxs presxs son presxs políticxs, mas no necesariamente revolucionarixs. Incluso en este módulo, no se trata de mejor o peor, sino de las instituciones y fines de sus protagonistas.

Hay quienes son antiyuta y salieron valerosamente a enfrentarse a la represión, hay cabros choros, que dado el contexto salieron a saquear grandes empresas y capitales, algo absolutamente válido si me preguntan. Aunque sus partícipes hayan tenido una conciencia de lucha y de clases, el medio y el tiempo ocupado transforman esos actos en semilla para rebelar aún más a los enemigos de lxs explotadxs para que la violencia y sus herramientas dejen de apuntar entre nosotrxs y apunten para arriba, hacia los opresores.

Dicho esto, creo que la prisión política declarada es un asunto de cada reo, en el sentido de exclamar a viva voz que sus actos y/o consecuencias se encuadran en la rebelión contra el poder. Admitiendo los matices y la heterogeneidad, cada cual declara por qué y cómo habla y actúa. Yo asumo este encierro como una prisión política, dadas mis prácticas e ideas. Esto no es un capricho del ego sino una consecuencia de desde dónde me levanto, donde no hay claudicación posible. La mayoría de acá asume la prisión como consecuencia de sus prácticas insurrectas, con mayor o menor grado de elaboración. Nos reconocemos en una lucha colectiva, no solo desde la hermosa fecha del 18 de octubre, sino como la continuidad de la lucha desde que existe dominación, mas yo solo puedo hablar por mí, pues no quiero ni poseo el deseo de ninguna representación ni intermediario, admitiendo que la discusión aún ronda mis pensamientos y los análisis al respecto.

Repito que la cana es un hecho político y de clase, reflejo absoluto de esta podrida sociedad y que no se puede olvidar que los que estamos aquí alimentamos obligadxs con nuestros cuerpos uno de los sistemas de control más grandes y sádicos que existen. Pero también repito que son nuestras intenciones y hechos los que nos hacen reconocernos como presxs políticxs, porque afuera los tratan de amedrentar con el miedo al encierro, no saben que cargamos la antorcha de la voluntad y no logran doblar, ni afuera ni adentro, hay que rescatar la semilla rebelde para surcar los prados donde nacerá la hiedra revolucionaria, la de la praxis asumida y consciente que enfrenta con estrategia, fuerza y proyección al poder, con las más diversas herramientas, pero con la viveza de entender que la institucionalidad es la trampa que nos frena a auto organizarnos de amplias formas, libres, horizontales, etc.

Cariños y newen allá afuera,

A seguir afilando las ideas

Procuren que viva la anarquía!

P.P. Anarquista

CP Santiago 1

8 de enero de 2020

 

 

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