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Italia. Carta del compañero anarquista Antonio

En febrero de 2019 he firmado la declaración entregada en sede de re examen en el ámbito de la operación Scintilla (chispa). Mi responsabilidad en el escrito del texto es completa. El escrito en cuestión presenta numerosos problemas, de los cuales, el más grave es vinculado seguramente al rechazo de la presunta indiscriminación de algunas prácticas que, sin lugar a dudas, pertenecen a la historia del movimiento anarquista. La frase en cuestión es la siguiente: «que la idea o la voluntad de ofender un número indeterminado de personas» cuáles podrían ser secretarias de oficina, empleados o transeúntes, de ninguna manera nos pertenece».

En el momento de la redacción del texto, creía firmemente en la posibilidad de poder expresarme, de poder tomar posiciones sobre mi vida, aceptar o rechazar acusaciones o perfiles construidos sobre mí por parte del fiscal. He expresado aquello que pensaba en modo sincero, como si pudiera banalmente hacerlo. Como individualidad anarquista no pertenezco a grupos o categorías tribunalalicias, tengo mi propia forma de pensar y, razonando de forma superficial, me he dicho «¿por qué no puedo expresarlo?».

Me he confundido en todo. Aquello que vivía con firmeza era solo una increíble pérdida de lucidez, ingenuamente había caído en una trampa. Tan pronto como volví a la libertad, el mundo, aquel mundo que es mi vida desde hace años y años, me ha tremendamente caído encima.

Aquellos compañeros y aquellas compañeras que se habían percatado del absurdo error me han inmediatamente bloqueado, gracias a ellos, y no sin rabia, he entendido que cosa realmente había sucedido. Ninguno/a ha venido a darme palmadas en la espalda, he sido ayudado sin duda, pero mi vida ha drásticamente cambiado a peor. El impacto emocional sobre ha sido pesante y, por cuanto pueda importar a alguno/a, me ha catapultado justamente en un profundo malestar. Tomar tales posiciones en una sede inapropiada, públicamente, en ausencia de una coacusada en clandestinidad, es solo un grave error, indicador de confusión y falta de equilibrio.

No se puede reparar, no se puede encontrar una solución; se necesita pero claramente hablar de ello, hacer en modo que otros y otras, personas jóvenes o compañeros/as recién llegados/as, sepan comprender cómo afrontar en el modo justo la represión y no cometer tales errores. He intentado hacerlo girando a lo largo y ancho, no he buscado confrontaciones, porque no hay confrontación o debate respecto al cual me siento en grado de hablar, pero he hablado de errores y debilidades, sobre todo nunca me he escondido, nunca escondido en el privado. Los métodos utilizados, como pensaba, no se han entendido y ahora hemos llegado a este punto.

He siempre rechazado las descripciones construidas sobre el movimiento anarquista, las categorías son solo una invención de los fiscales; cada anarquista lleva consigo un mundo variegado de ideas y prácticas, cada anarquista es individualidad y, como tal, no es encasillarse, escapa conceptualmente a toda categoría. Los/as anarquistas se llevan consigo una historia hecha de violencia revolucionaria declinada según prácticas y modalidades diferentes, eclécticas, nuevas o antiguas. La indiscriminación, la masacre, el terror generalizado en la población pertenecen al Estado, al estado italiano por ejemplo, que mata a los detenidos en Módena, los tortura en Santa Maria Capua Vetere y asesina gente indefensa sobre los trenes [1], en las plazas y en las estaciones. Los anarquistas y las anarquistas saben quién, cosa y cómo golpear.

La crítica radical, las polémicas, las posiciones tomadas; el debate dentro del movimiento anarquista, aunque si duro y fuerte, sirven a comprender mejor, a encontrar nuevos modos, a afrontar problemas o curar heridas. Es aquello que estoy tratando de hacer desde hace tiempo, aunque desde una posición externa, tratando de entender como me he equivocado y de hacerlo entender a todos y todas. Estas palabras también podrán ser inútiles, quizás, como creo, no podrán ser las últimas ni ridículamente resolutorias, son, pero, aquellas que me dicta el corazón y, por cuanto pueda parecer estúpido o banal, tal es la verdad. Si es necesario o considerado importante, presentaré la misma idea ante aquellos tribunales que tanto odio.

Antonio

Fuente:

//roundrobin.info/2021/08/op-scintilla-lettera/amp/

Nota:

[1] se refiere a las masacres de los años ’70 en trenes, plazas, etc a mano de los fascistas y con la regia de los servicios secretos italianos y de los eeuu.

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