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Grecia. Palabras desde Pola y Nikos, prisionerxs de lucha revolucionaria en solidaridad con Alfredo Cospito.

Para Alfredo Cospito

El exterminio físico y moral de combatientes revolucionarios y de presos políticos, o la coerción a la renuncia y al arrepentimiento político siempre ha sido objetivos del Estado y el capital a lo largo de los años. Para alcanzar este objetivo, el Estado ha creado las condiciones especiales de detención y aislamiento dirigidas a quienes han empuñado las armas contra el régimen, esos que llaman “terroristas”.

Un ejemplo de detención especial hoy es el régimen 41 bis . Según las leyes italianas, el Ministro de “Justicia” tiene el derecho de revocar las reglas de trato de algunos presos y ordenar su traslado a condiciones carcelarias especiales. Las condiciones especiales basadas en el artículo 41 bis imponen un total aislamiento social y sensorial, limitando los contactos con otros presos, a sólo una visita de familiares al mes a través de un cristal que impide cualquier contacto físico, limitando y prohibiendo correspondencia y el acceso a libros, con 23 horas al día de aislamiento en la celda y una sola hora de patio.

Estas condiciones son una forma de tortura que mira a aplastar presos militantes y en general a quienes someten a este régimen.

El compañero anarquista Alfredo Cospito, condenado por las acciones de la Federación Anarquista Informal (FAI), se encuentra en este régimen desde el 5 de mayo de 2022 en la cárcel de Bancali (en Sassari), Cerdeña, por orden de la ex Ministra de “Justicia” Marta Cartabia. El compañero está en huelga de hambre contra el régimen de aislamiento desde el 20 de octubre. Otros tres compañeros se han unido a la huelga de hambre en solidaridad con él: Juan Sorroche desde el 20 octubre, Ivan Alocco, desde el 27 y Anna Beniamino desde el 7 noviembre.

Este tipo de política represiva llevada a cabo por el Estado mediante condiciones carcelarias especiales se emplea desde hace décadas y con el tiempo ha evolucionado y se ha incrementado.

Los Estados Unidos fueron los primeros en adoptar este tipo de política, a partir de los años ’60, con el uso de las unidades de alta seguridad dentro de las cárceles donde se encontraban miembros de organizaciones como los Panteras Negras o el Ejército Negro de Liberación.

En los años ’70, en Stammheim, en la Alemania occidental, se construyeron las celdas blancas, destinadas a los miembros de la RAF, cuatro de los cuales fueron asesinados entre 1976 y 1977.

Gran Bretaña creó las condiciones carcelarias especiales para los presos del IRA, 10 de los cuales murieron tras una huelga de hambre en 1981. Esto coincidió con la reforma del gobierno Thatcher, que revirtió el régimen anterior no reconociendo el status político de los combatientes del IRA presos.

En España. Las condiciones carcelarias especiales están contempladas en el régimen FIES, mientras que en el 2000 el Estado turco creó las cárceles F, para aislar y aplastar a los combatientes revolucionarios que hasta entonces vivían en comunidad, agrupados en celdas. Cuando los revolucionarios turcos comenzaron una huelga de hambre, en diciembre de 2000, muchos fueron asesinados en una intervención de las fuerzas de seguridad del ejército,

La gran hipocresía de los Estados y las autoridades judiciales es que, aún negando el estatus de preso político o de opositor político más allá del propio sistema representativo, aplican leyes especiales, denominadas “antiterrorismo”, crean tribunales especiales dentro de las cárceles y aplican condiciones carcelarias especiales a los miembros de organizaciones de guerrilla y a los combatientes revolucionarios.

El Estado italiano es uno de los más innovadores en el desarrollo de este tipo de política represiva.

A finales de los años ’70, mientras afrontaba una guerrilla de alta intensidad, modernizó su arsenal penal introduciendo la legislación “antiterrorista” y creando cárceles especiales o secciones de alta seguridad reservadas principalmente a miembros de organizaciones guerrilleras como las Brigadas Rojas. Además, de 1978 a 1983, se creó y aplicó la ley Cossiga, que legalió la tortura para sacar confesiones e informaciones con el fin de desmantelar las organizaciones guerrilleras, tras lo que se aprobaron las leyes sobre el arrepentimiento.

El régimen de detención 41 bis es una evolución a peor de esta política represiva. Además del compañero Cospito, este régimen se aplicó también a tres presos políticos miembros de las Nuevas Brigadas Rojas. Detenidos en 2003: Nadia Lioce, Marco Mezzasalma y Roberto Morandi. Otra compañera presa de las Nuevas Brigadas Rojas, Diana Blefari, se suicidó tras años de 41 bis.

Estamos seguros de que también aquí en Gracia, el Estado sueña poder aplicar condiciones carcelarias similares a los combatientes revolucionarios.

Un primer intento de crear tales condiciones fue el de las cárceles de tipo C en 2014, construidas principalmente para los condenados por acciones armadas, pero abolidas tras una huelga de hambre de los detenidos políticos y anarquistas en primavera de 2015.

Hoy, con el nuevo Código Penitenciario recientemente aprobado por el gobierno de Nueva Democracia, se han creado cárceles o secciones de “mayor seguridad”, reservadas para los condenados como guerrilleros – artículo 19A de Código Penitenciario –, basándose en la ley “antiterrorista”, 187A, así como para otros presos “indisciplinados”. En estas cárceles de “alta seguridad” no hay un marco preciso de qué condiciones se pueden aplicar, pero es muy probable que el Estado griego intente aplicar las condiciones de aislamiento en consonancia con los estándares americanos y europeos, y con el artículo 41 bis italiano, es decir, de anular las reglas en vigor en el resto de cárceles griegas respecto al trato de los presos.

La lucha contra estas condiciones carcelarias, que están consideradas como auténticas formas de tortura son imperativas en el contexto de la lucha contra el Estado y el capital.

Por eso no podemos dejar solo a ningún preso como el compañero Alfredo.

SOLIDARIDAD AL COMPAÑERO ANARQUISTA ALFREDO COSPITO

SOLIDARIDAD A TODOS LOS COMBATIENTES REVOLUCIONARIOS NO ARREPENTIDOS

Los miembros encarcelados de Lucha Revolucionaria

Pola Rupa
Nikos Maziotis

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