Sobre la operación Bialystok

Estas breve notas, sacadas de una rápida primera lectura de los papeles judiciales a mi disposición y que hacen referencia a la llamada Operación bialystok, han sido escritas con la intención de permitir una comprensión, aunque superficial, porque el punto de vista es subjetivo, de los elementos destacados que contiene esta nueva investigación anti anarquista y del desarrollo de la represión que desde esta se pueden extraer. Las olas represivas siguen desde siempre los movimientos cíclicos del conflicto social, tanto que a menudo nos llevan a afirmar que no hay “nada nuevo bajo el sol”. Aún así analizar las mutaciones del paradigma y de los instrumentos utilizados en ella, al lado de lo que ocurre en la sociedad y en su complejo, nos permite contextualizarlas individuando las causas y los objetivos específicos, y de desarrollar en consecuencia las estrategias de resistencia y de contraataque indicadas. De hecho la represión no es siempre igual en sí misma y comprender sus transformaciones debería ser de interés a quienes se ponen el objetivo de “hacerlo siempre mejor” en la lucha anarquista contra todo poder.

En el caso específico que me refiere, la parte mas interesante está constituida por el resumen de las investigaciones preliminares que el fiscal ha proporcionado al juez (GIP)1 con la petición de las medidas cautelares. Desde las primeras páginas parece evidente “la mirada amplia” que aspira tener la investigación, cuyo objetivo declarado es el de comprender la reciente evolución del movimiento anarquista activo en el territorio italiano. Y, en especifico, aquella llamada por algunxs “Nueva Anarquia”.

Con este objetivo se hace una grande utilización de la reconstrucción histórica elaborada en el ámbito de las investigaciones de Scripta Manent, a partir de la “ruptura” del movimiento, debido a la investigación Marini, en “facción que aboga por la lucha armada” (a favor de una organización estable y reconocible) y “facción a favor del anonimato”, que habría portado en consecuencia al desarrollo de las ya famosas cuatro tendencias del anarquismo insurreccionalista: “clásica”, “informal”(otro modo utilizado para indicar la tendencia definida como “lucha armada”),“social” y “ecologista”. Como consecuencia de la condena en primer grado contra la FAI, resultado coronado después de decenas de investigaciones y juicios fallidos, los investigadores parecen querer “exprimir” cuanto se ha establecido jurisprudencialmente desde esta larga serie de sentencias. Y esto parece valer también por lo que se refiere al método de investigación. Como en la Operación Scripta Manent, en la cual el análisis de documentos parecía haber tenido una discreta centralidad en la investigación, el ROS2 continúa de hecho a distinguirse por un monitoreo centralizado (y privilegiado) de la efervescencia anarco insurreccionalista a través de un estudio sistemático de las “publicaciones del área3”. Esta metodología es la misma elaborada al interno del ex núcleo anti crimines del tristemente famoso General Dalla Chiesa para contrastar la rebelión armada de los años ‘70 y ‘80: un contexto vasto y caótico que viene sondeado, seccionado, esquematizado y recompuesto para hacer un cuadro descifrable para la mentalidad, en forma de ley, de los Magistrados e inquisidores varios.

Y así, utilizando el mismo método, esta “Nueva Anarquía” se caracterizaría, según los investigadores, por una superación de la ya tradicional divergencia sobre el uso o no de siglas y reivindicaciones, para moverse hacia una posición mas “fluída” que prefiere la alternancia de su utilización con el anonimato, en base a las evaluaciones del momento. Este pasaje habría ocurrido siguiendo los “dictámenes” que Alfredo Cospito habría promulgado desde la cárcel a través de varios artículos publicados en los periódicos anarquistas Vetriolo y Fenrir. Leer más…